Los «camellos» desaparecen de las calles de La Habana
La Habana (Cuba). Primero se siente el tufo del diesel, después un traqueteo metálico y finalmente una columna de humo negro avisa que el «camello» ha llegado a la parada.
Estas abultadas bestias de 18 ruedas, mutantes de hierro construidos con dos autobuses de la era soviética soldados entre sí sobre una plataforma y jalados por otro vehículo, han sido desde hace mucho tiempo la pesadilla del transporte público habanero: saltones, calurosos y atestados, a veces con 400 pasajeros a la vez.

Cuba. En el transporte público interprovincial adquirido por Cuba, viajan aún distorsiones entronizadas en los últimos años. Los trabajadores sociales ayudan a erradicarlas.